Annie

Calor humano

La noche era cerrada cuando llegué al hostal. En una pequeña habitación cubierta de cortinajes rojos la madame me tendió una tablet en cuya pantalla se leían las palabras “Carta de chicas y servicios”.

Acaricié su superficie con ansia y fueron apareciendo uno tras otro los cuerpos y rostros de las muchachas.

–Puede usted escoger diversas posibilidades –apuntó la madame–. La tarifa más económica incluye publicar en su Facebook veinte fotos con la chica, además de quince comentarios cariñosos que ella escribirá en su muro. Con un pequeño suplemento podrá incluso cambiar su estado para que aparezca como su novia.

–Yo… Había pensado en algo más cálido –contesté con tristeza.

–Le recomiendo entonces el servicio diario de whasapps o sms cariñosos o picantes.

–Lo que en realidad necesito es alguien que me abrace.

Pero la mujer me tildó de depravado y me echó de allí sin más contemplaciones.

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18 noviembre 2013 - Posted by | Relatos

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