Annie

“En un beso…

…sabrás todo lo que he callado.”

Pablo Neruda

 

beso

El beso de Hayez

8 marzo 2014 Posted by | Gente con clase | Deja un comentario

Otro día

Había sido otro duro e ingrato día de trabajo. La mujer, con caminar cansado y ánimo triste, entró en el bar, se sentó en uno de los taburetes de la barra y pidió una copa. Sin prestar demasiada atención a sus actos, abrió el periódico y empezó a leer su horóscopo. “Acuario. Un gran día para el amor. Hoy puedes encontrar a tu alma gemela”. Bebió un sorbo de su copa y sonrió. Ojalá fuese cierto. Se miró coquetamente en el espejo tras la barra y se arregló el pelo. Deslizó la mirada por el resto de ocupantes del local y descubrió a un hombre que la observaba tres butacas más allá. Ella se humedeció los labios y él sonrió. Quizás los astros estaban de su parte. Desvió los ojos hacia algún punto indeterminado en las entrañas del bar y se imaginó charlando con aquel hombre. Alto, moreno, interesante. Debía acercarse ya a él, no dejarlo todo en manos del destino. Miró de nuevo en su dirección y él seguía sonriéndole con picardía. De pronto, se acercó a ella el camarero y le apartó el periódico.
–Perdona, éste era el de ayer, aquí te dejo el de hoy.
Ella suspiró, se levantó y salió del bar con caminar cansado y ánimo triste. Sólo otro duro e ingrato día de trabajo.

3 diciembre 2013 Posted by | Relatos | Deja un comentario

Efecto mariposa

Una copa de vino a medias más tarde se habrían enamorado, pero de momento sólo eran una pareja de desconocidos en la barra de un bar pensando en pedir dos refrescos de cola.

21 noviembre 2013 Posted by | Relatos | Deja un comentario

Un mal negocio

Un día encontró en internet una página web donde se ofrecía la copraventa de almas. Decidió aprovechar y conseguir algún dinero ya que, hasta el momento, la suya no le había sido de gran utilidad.

Cuando se dio cuenta de su error ya era demasiado tarde. El comprador, haciendo uso de la mercancía adquirida, había conseguido enamorar a la que debería haber sido la mujer de su vida, su alma gemela.

18 noviembre 2013 Posted by | Relatos | Deja un comentario

Calor humano

La noche era cerrada cuando llegué al hostal. En una pequeña habitación cubierta de cortinajes rojos la madame me tendió una tablet en cuya pantalla se leían las palabras “Carta de chicas y servicios”.

Acaricié su superficie con ansia y fueron apareciendo uno tras otro los cuerpos y rostros de las muchachas.

–Puede usted escoger diversas posibilidades –apuntó la madame–. La tarifa más económica incluye publicar en su Facebook veinte fotos con la chica, además de quince comentarios cariñosos que ella escribirá en su muro. Con un pequeño suplemento podrá incluso cambiar su estado para que aparezca como su novia.

–Yo… Había pensado en algo más cálido –contesté con tristeza.

–Le recomiendo entonces el servicio diario de whasapps o sms cariñosos o picantes.

–Lo que en realidad necesito es alguien que me abrace.

Pero la mujer me tildó de depravado y me echó de allí sin más contemplaciones.

18 noviembre 2013 Posted by | Relatos | Deja un comentario

Un blog muerto o vivo

Volver a empezar no es fácil. Desempolvar los viejos ánimos, empaparme de la discografía de Sabina y buscar hacia dónde encaminar mis pasos.

Estaba tratando de decidir si revivir este blog o empezar de cero y dejarlo morir para siempre. Como de costumbre, Google parece tener la respuesta.

Imagen

Gato de Schrödinger

 

12 agosto 2013 Posted by | General | Deja un comentario

20 de abril

20 abril 2013 Posted by | General | Deja un comentario

Amores imposibles

Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino,
es culpar al destino.

Ismael Serrano

10 marzo 2013 Posted by | General | Deja un comentario

8 marzo 2013 Posted by | General | Deja un comentario

Fin del trayecto (o un relato por compromiso)

Está amaneciendo. El día es frío, helador, diría yo. El autobús se dirige lentamente, con un traqueteo soportable, a completar su línea. La línea 23. Viajamos en él tres personas además del conductor. Una señora mayor, con tres capas de ropa, dormita en un asiento inmediatamente detrás del chófer. Yo viajo en la mitad del vehículo y una chica joven va al final. Todos guardamos las distancias y reina el silencio. Me fijo en la chica joven. Debe de tener alrededor de 20 años aunque quienes pasamos de los 50 calculamos muy mal la edad de los jóvenes, Es guapa, morena, parece alta y con un tipo importante, pero está sentada y no puedo afirmarlo sin riesgo de ser temerario. Un momento… De su asiento caen unas gotas al suelo del autobús. Son gotas de sangre. Hay un pequeño charco bajo sus pies y un constante goteo cae pesadamente, como a cámara lenta. Todo parece suceder a cámara lenta. Veo pasar la ciudad a través de las cristaleras del autobús dejando estelas tras de sí como en una fotografía borrosa. Cierro los ojos y escucho mi corazón bombeando sangre a la misma pausada velocidad. Bum… Bum… Bum… Sé lo que todo esto significa, pero mi cansado cerebro no parece querer discernir entre realidad y delirio. Hacía mucho que no sucedía. Abro los ojos y miro a la muchacha. Su rostro ha adquirido una palidez azulada y me mira con una sosegada sonrisa mientras el charco de sangre bajo sus pies ha empezado a fluir por el pasillo del vehículo hacia donde yo estoy. Su jersey está cubierto de manchas de sangre que no paran de crecer. ¡Maldita sea! Me tapo los ojos con las manos sin que ello haga desaparecer la sangre de mis retinas y todo parece detenerse. Los latidos de mi corazón, mis pensamientos, el autobús.
No hagas nada, no te muevas, no pienses. Pero sé que ahora soy la marioneta con la que juega una parte de mi cerebro que yo no puedo controlar. Pasan segundos, minutos, no lo sé. Vuelvo a abrir los ojos y veo que el autobús se ha detenido en la última parada. La sangre ha desaparecido, la anciana sigue dormitando y la muchacha acaba de alcanzar la escalerilla del vehículo. Bajo tras ella. El depredador tras la presa. Conozco bien mi papel, no es la primera vez que lo represento. No sé qué ha podido convertir a esa pobre chica en mi víctima, pero sé que ha sido marcada por algo superior a mí y no puedo dejarla escapar.
Aún puede verse la luna, aunque es apenas una curvilínea herida en la piel del amanecer. El cielo es de un marrón sucio, rojizo, ensangrentado. Ideal para quitar una vida. Saco mi navaja suiza del bolsillo interior de la chaqueta y el frío del alba me hace estremecer. Ella camina deprisa. La madrugada está dando paso a un triste amanecer, y todos mis pensamientos han dado paso al deseo de matar. Sonrío y la miro de nuevo acelerando la marcha. La sangre era la señal, el universo ha querido que yo estuviera en ese autobús para ella, para darle paz, para liberarla. No juzgo ni decido, sólo ejecuto. Río y el aire helado me encharca los pulmones. Centro mis pensamientos y mi mirada. Ella ha cruzado la calle, está ganando espacio. Acelero y salto a la calzada sin perderla de vista. Vuelvo a reír. De pronto oigo un fuerte claxon a mis espaldas al tiempo que giro la cabeza para ver el todoterreno que se me viene encima y me embiste como un animal furioso. El dolor se amarra a cada célula de mi cuerpo y caigo al suelo sin respiración, pensando tan sólo en esa luna color azafrán que me mira tranquila desde el infierno. Mi cuerpo convulsiona y vuelvo a respirar una vez más para notar que la boca se me llena de agua salada y peces muertos. Sobre mí se agacha la muchacha que trata de socorrerme con las manos temblorosas, el rostro muy pálido y el jersey manchado de sangre. La víctima socorriendo al verdugo. Río dentro de mi cabeza, ya que de mi cuerpo jamás volverá a salir la risa. Pronto mi sangre hará charco bajo sus pies. Mientras tanto, sigue amaneciendo.

14 febrero 2013 Posted by | Relatos | Deja un comentario

Palabras como cuerpos

 

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Mantengo una relación muy íntima con mis escritos. Me sirvo una copa de vino, enciendo unas velas y acaricio las teclas reprimiendo el deseo. A veces los poseo, y otras veces no soy sino la víctima de su inconfesable necesidad de dominarme, y esas veces soy sumisa y me duele.

Me gustaría decir que siempre hacemos el amor de forma apasionada y consentida, pero a veces me siento rechazada e insatisfecha, y otras veces no cesan de perseguirme sin tregua aunque yo trate de huir y liberarme.

No siempre es romántico, sino que se torna en algo físico, carnal, libidinoso.

Hay palabras que me acarician, que hacen que me arda la piel, otras me atan o me recuerdan la peor parte de mí, la más morbosa o la más melancólica, o incluso ambas a la vez en una orgía poético-sado-masoquista.

Me encienden o me reconfortan, pero siempre están ahí como un amante fiel que me espera aunque yo no le guarde la misma fidelidad. Y sólo son celosos cuando me encierro en mis recuerdos y cambio por caricias vividas las caricias inventadas, pues nunca un nuevo pensamiento podrá hacer volver a aquellas mariposas en el estómago que volaron tras de ti.

28 enero 2013 Posted by | General | Deja un comentario

Nunca serás más hermosa de lo que eres ahora

Los dioses nos envidian. Nos envidian porque somos mortales, porque cada instante nuestro podría ser el último, todo es más hermoso porque hay un final. Nunca serás mas bella de lo que eres ahora, nunca volveremos a estar aquí…

Troya

6 noviembre 2012 Posted by | Fotografía | 2 comentarios

Aquella canción

Nace. Crece. Vive. Muere.
Nace. Expande tus alas y vuela hasta que el sol te queme. Vomita tus sueños de colores sobre el gris de la realidad hasta que no se distingan límites ni bordes.
Vuelve a nacer. Reinvéntate. Acaricia los instantes hermosos con las puntas de los dedos mientras huyen flotando hacia la luz de la luna. O apriétalos contra tu cuerpo hasta atraparlos por ósmosis en tu recuerdo.
Crece. Llena el espacio nuevo con aromas, caricias, besos, sabores. Derrama las lágrimas necesarias. No olvides, ni vivas presa de la memoria.
Vive. Llena tus pulmones de aire, de luz, de flores.
Muere. Hoy. Mañana. Tal vez ayer. Abandónate a veces a la nostalgia de esa muerte futura o pasada.
Nace. Todo está compuesto de vida y muerte en proporciones variables y sigue sonando aquella canción, aquella noche, en aquel coche…

9 octubre 2012 Posted by | General | Deja un comentario

Un regalo

El hijo del panadero

No fumarte un porro también te puede matar, al menos de tristeza…

Escrito por elhijodelpanadero el 16-06-2012

Para Annie, por ser tan buena mecenas abecedárica…

Llovía como si no lo hubiera hecho en un lustro, sólo me quedaba tabaco para un último porro. Así es como me siento después de aquel viernes, como un día de lluvia sin tabaco con el que acompañar el hash. Son las doce y Annie sigue durmiendo, tal vez bebimos demasiado, primero ron, luego ginebra y para terminar un líquido verde impronunciable que mataba quince penas de cada trago. Yo tenía algo de resaca, ella infinito, como su sonrisa. La habitación olía como si hubieramos estado zurciendo heridas durante toda la noche. Ella ni tan siquiera se quitó la ropa. Le dije que el vestido le sentaba fenomenal, aunque le mentí, aunque ningún atuendo le quedaba mal, lo que mejor le sentaba era su desnudo. La mayoría de las veces la mentira es el mejor atajo, el más corto hacia la felicidad. La lluvia amenazaba con no parar, lo que antes eran charcos ahora se han convertido en profundos lagos que me recuerdan a los ojos de mi madre cuando le dije que tenía cáncer. También me recuerda a otra chica, pero ésta visita mi memoria cuando hay sol y cuando esta nublado, incluso cuando el hombre del tiempo no sabe que mierda colocar en el mapa, aún así, también esta ella. La realidad, es que siempre me acuerdo de ella. Si, no diré su nombre, Annie tiene la teoría de que pensar en otra mujer también se considera infidelidad. A estas alturas yo debo ser el hombre mas infiel del planeta. Desde el umbral de la puerta, Annie bosteza, lleva el pelo despeinado, como si hubiera estado peleando con gatos.

-Deberías hacerme el amor y el desayuno por ese orden-Dice. Hace mucho que no hacemos el amor, antes, cuando ella no se llamaba “amor mío” y yo no era “gordito” todo era distinto. Veinte minutos después ya no tengo nada en el depósito, ella bebe café y se lia mi último cigarro. Que la quiero, es indudable, ni siquiera le reprocho que se fume mi último cigarro. En la encimera de la cocina hay un libro con cien maneras de dejar de fumar mientras cocinas y en ninguna de ellas aparece el nombre de Annie, tampoco que te cases con una fumadora y que ella se fume tu parte. Tampoco dice como olvidarse de aquella chica, ni que hacer cuando la humedad te encharca los pulmones.

Mientras mi semblante está en esa pose pensativa, Annie me pregunta en qué pienso. Yo respondo que no le gustaría saberlo. Ella pone una cara de odiarme para siempre o hasta que la bese. Yo la beso, dos veces. Mientras, me pongo la chaqueta de las tristezas y un relámpago atraviesa la ciudad, yo sin paraguas, en una calle sin nombre, busco un estanco abierto…

6 octubre 2012 Posted by | General | Deja un comentario

Tú y yo

Sólo tú y yo entendemos las eufemismos que enmascaran las palabras. La comprensión que esconde indiferencia. La indiferencia que niega un desencanto. El desencanto enterrado bajo losas de disculpas, de ojalás y de quizases. Tú y yo. Una vida condensada en un instante que se escapa, que no queda, que no vuelve.
Sólo tú y yo. Y lo peor del caso es que tú no existes y yo no se quién soy.

19 agosto 2012 Posted by | General | Deja un comentario

Imprescindible

Chic@s Kindle, éste es un imprescindible!

28 mayo 2012 Posted by | General | Deja un comentario

Hay demasiados corazones sin consuelo

27 mayo 2012 Posted by | General | Deja un comentario

A la deriva

De los infinitos puntos que posee una recta, sólo son necesarios dos cualesquiera para definirla. Le miro y no paro de pensar si este es el segundo punto que definirá nuestras vidas.

Casi me da vértigo recordar la última vez que nos vimos, diez años atrás.

–Hueles diferente.

Los hielos tintinean en nuestros vasos mientras el camarero los llena.

–He cambiado de perfume –contesto sin apartar la mirada de las copas que acaban de servirnos.

–Seguramente también sabes diferente.

La frase me abre las entrañas como si fuese un cuchillo de realidad. Le miro sin atreverme a contestar, ni a respirar. Él sonríe divertido.

–Tú estás igual –me limito a decir.

Es cierto que está igual que el día que nos dijimos adiós. El día que dejamos de ser nosotros para ser dos náufragos de aquél temporal. Los mismos ojos de un verde imposible, la misma sonrisa entre tierna y malévola, la misma atmósfera inabarcable entre los dos que a la vez nos atrae y nos repele.

En el local suena un lastimero blues. Qué apropiado.

–¿Has sido feliz sin mí? –otra vez directo a las entrañas.

–Sin ti todo es más fácil. No hay lágrimas. No hay dudas.  He tenido la felicidad que escogí.

Pienso que sin él en realidad todo es más gris. Más templado. Más mediocre. Pero no digo nada porque temo que una sucesión infinita de momentos no vividos me devuelva la yo que era entonces. No sé si temo volver a ser como era, o no saber en quién me he convertido.

Nos miramos con magnética intensidad. No parece que hayan pasado diez años. Ambos sabemos que cada uno de los instantes que separan nuestros encuentros está empapado por el otro, por sus recuerdos y por las fantasías de una realidad paralela en la que sabemos amarnos sin herirnos. Pero no es así.

Doy un trago a mi copa y respiro hondo. Me noto a la defensiva. De mí misma, no de él. Otro sorbo.

–Te he echado de menos.

Qué fácil desarmarme con una frase tan típica. Y qué eficaz.

Miro a través de los ventanales del local, donde, en medio de la oscuridad de la noche, se ha desatado la tormenta. Grandes gotarrones se deslizan por el cristal.

–Yo también a ti. Mucho.

Me concentro en no llorar, en no pensar, en no sentir. Pero sus ojos verdes me desbordan.

Como si tuvieran vida propia, nuestras manos han empezado a acariciarse bajo la mesa y mis palpitaciones aumentan por segundos.

–Hace años que me reconcilié con tu recuerdo. No fue culpa de nadie. Es sólo que a veces con el amor no basta.

Cómo puede no bastar, pienso. Qué más hay. Pero tiene razón, nos heríamos con la misma intensidad que nos amábamos.

Vuelvo  a perderme en mis silencios.

Parece que la lluvia aumenta y se oyen apagados truenos en la lejanía. De pronto una sensación de irrealidad lo envuelve todo. Hace diez años que me alimento de sus recuerdos y ahora que lo tengo al lado me siento cansada y miserable. Perdida.

–Lo siento, tengo que salir de aquí –digo mientras me levanto y corro hacia la calle.

Medio minuto después estoy bajo una lluvia cómplice que oculta mis lágrimas. Y él me abraza fuerte, y me besa, me desarma.

–Pues no, no sabes diferente –me susurra al oído.

Volvemos a abrazarnos, empapados, envueltos por la noche y la tormenta, como si la oscuridad y la lluvia pudiesen borrar diez años de vacío en el alma.

Pero nada puede borrarlo. Nada.

Le beso una vez más, intentando encerrar su aliento en mi boca para siempre, deseando detener la vida en un instante infinito.

Después subo a mi coche y me marcho sin mirar atrás, mientras me limpio las lágrimas con la manga del jersey. Volveré a la vida que elegí, a la felicidad que inventé, al calor de un hogar que calienta sin quemar. Y de camino a casa recogeré a los niños.

15 mayo 2012 Posted by | General | 5 comentarios

Soy el invierno contra tu primavera

8 marzo 2012 Posted by | General | Deja un comentario

Como gata boca arriba


(Gioconda Belli)

Te quiero como gata boca arriba,
panza arriba te quiero,
maullando a través de tu mirada,
de este amor-jaula
violento,
lleno de zarpazos
como una noche de luna
y dos gatos enamorados
discutiendo su amor en los tejados,
amándose a gritos y llantos,
a maldiciones, lágrimas y sonrisas
(de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría)

Te quiero como gata panza arriba
y me defiendo de huir,
de dejar esta pelea
de callejones y noches sin hablarnos,
este amor que me marea,
que me llena de polen,
de fertilidad
y me anda en el día por la espalda
haciéndome cosquillas.

No me voy, no quiero irme, dejarte,
te busco agazapada
ronroneando,
te busco saliendo detrás del sofá,
brincando sobre tu cama,
pasándote la cola por los ojos,
te busco desperezándome en la alfombra,
poniéndome los anteojos para leer
libros de educación del hogar
y no andar chiflada y saber manejar la casa,
poner la comida,
asear los cuartos,
amarte sin polvo y sin desorden,
amarte organizadamente,
poniéndole orden a este alboroto
de revolución y trabajo y amor
a tiempo y destiempo,
de noche, de madrugada,
en el baño,
riéndonos como gatos mansos,
lamiéndonos la cara como gatos viejos y cansados
a los pies del sofá de leer el periódico.

Te quiero como gata agradecida,
gorda de estar mimada,
te quiero como gata flaca
perseguida y llorona,
te quiero como gata, mi amor,
como gata, Gioconda,
como mujer,
te quiero

7 marzo 2012 Posted by | General | Deja un comentario

29 febrero 2012 Posted by | General | Deja un comentario

Benedetti

tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor

 

 

 

sé que voy a quererte       sin preguntas
sé que vas a quererme      sin respuestas

7 septiembre 2011 Posted by | General, Gente con clase | Deja un comentario

Tarde o temprano

“En la vida, tarde o temprano te va mal”.

Jorge Valdano.

En la universidad asistí a un taller de escritura creativa en el que el profesor nos soltó esta cita del ilustre Valdano como ejemplo de que de todas partes se puede sacar ideas.  Es una frase bastante simple (el gremio futbolístico no suele ser fuente de declaraciones muy profundas), pero desde entonces ha vuelto a mi cabeza en muchas ocasiones, con demasiada frecuencia en los últimos tiempos. Y es que es así de cierto y así de triste: en la vida, tarde o temprano, te va mal. No sabes en qué ámbito. La salud. El amor. El trabajo. El dinero. Con un poco de mala suerte adicional se te pueden complicar varios de estos campos a la vez, aunque siempre suele haber un primer problema que acaba campando a sus anchas por el resto de parcelas de nuestra existencia.

A estas ideas catastróficas han venido a unirse otras recogidas de una charlita de Emilio Duró a la que asistí. Por qué unas personas se hunden en un vaso de agua y otras son capaces de sonreír ante cualquier adversidad. Será educación, o será genética, o será supervivencia. No tengo claro cuál es el tipo de persona que seré yo cuando las cosas me vayan mal, pero tampoco tengo prisa en descubrirlo. De momento sólo trato de hacer todos los días algo de “gimnasia mental”  para estar preparada y para ayudar a los que necesitan un poco de optimismo externo.

Aquí os dejo un poco de material:

23 mayo 2011 Posted by | General | 1 comentario

“Cómo NO escribir una novela”

El mejor libro que he leído en mucho tiempo.

Se lo recomiendo especialmente a los que:

A) Les gusta leer

B) Les gusta escribir

C) Vieron “Lost” y aún quieren matar a los guionistas

24 marzo 2011 Posted by | General, Gente con clase | 2 comentarios

Mad men

“La nostalgia es el recuerdo de una vieja herida”

Sea o no así, me encanta esta escena. Y me encanta esta serie.

23 marzo 2011 Posted by | Cine, Gente con clase | 1 comentario

Tu párvula boca…

8 marzo 2011 Posted by | Fotografía, Gente con clase | 2 comentarios

Despertar

“El hombre actual ha nacido o bien para vivir entre las convulsiones de la inquietud, o bien en el letargo del aburrimiento”.
(Voltaire)

Aunque dudo que el señor Voltaire y yo entendamos lo mismo por “hombre actual”, hoy me sirve de excusa.…(¿apoyo?) coartada para romper mi ya habitual silencio. 

Salgo del programa de protección de testigos en el que entré huyendo de mí misma. Pero me he encontrado.

Además, ya me he comprado los bolis de colores.

21 enero 2010 Posted by | General | 2 comentarios

La soledad de los números primos

«Y Alice sonrió pensando que quizá aquélla sería la primera media verdad de los esposos, la primera de las pequeñas grietas que se crean entre dos personas, por las que tarde o temprano la vida introduce su ganzúa y hace palanca.»

.

1 diciembre 2009 Posted by | General | 1 comentario

Lost in translation

Entre lo que piensas y lo que dices hay un abismo de corrientes submarinas que arrastran tus pensamientos hasta las profundidades.

Entre lo que yo digo y lo que tú entiendes hay un oscuro laberinto sin salida.

Entre las preguntas que no haces y las respuestas que no tengo caemos sin remedio en un bucle infinito.

13 junio 2009 Posted by | Relatos | Deja un comentario

Praga

Tras tres días en Praga y los pies destrozaditos de tanto callejear, deambular, correr bajo la lluvia, atravesar sus puentes y pisar sus adoquines, podría contar lo preciosa que es y lo poco que son tres días para tanta riqueza. Probablemente no vuelva a visitarla, porque son muchas las ciudades del mundo que una quisiera ver y aún no ha visto, y limitado el tiempo para viajar. Sin embargo no me entristece porque, pisando esas calles y esos puentes cogida de tu mano, se ha grabado en mi cerebro, como en el negativo de una fotografía, cada instante, cada aroma, cada sensación. Praga es tuya, es nuestra, y me gusta pensar en esos recuerdos que son únicos y de los dos. Nosotros, como ella, siempre hacia delante, pero sin dejar de mirar atrás y sin descuidar el ahora. No sé si me explico. Sólo sé que éste de la foto, sobre todo para mí, es el puente de Carlos.

Karlův most

Karlův most (al fondo)

Praga

Praga

10 junio 2009 Posted by | General | 4 comentarios