Praga
Tras tres días en Praga y los pies destrozaditos de tanto callejear, deambular, correr bajo la lluvia, atravesar sus puentes y pisar sus adoquines, podría contar lo preciosa que es y lo poco que son tres días para tanta riqueza. Probablemente no vuelva a visitarla, porque son muchas las ciudades del mundo que una quisiera ver y aún no ha visto, y limitado el tiempo para viajar. Sin embargo no me entristece porque, pisando esas calles y esos puentes cogida de tu mano, se ha grabado en mi cerebro, como en el negativo de una fotografía, cada instante, cada aroma, cada sensación. Praga es tuya, es nuestra, y me gusta pensar en esos recuerdos que son únicos y de los dos. Nosotros, como ella, siempre hacia delante, pero sin dejar de mirar atrás y sin descuidar el ahora. No sé si me explico. Sólo sé que éste de la foto, sobre todo para mí, es el puente de Carlos.



Romantic Prague!
Pero que bonitoooo!!! Jo me he emocionado y todo. Jeje. Me alegro que lo pasarais genial. Y me alegro de que hayas vuelto a escribir en el blog, porque creo que lo del feisbus está way pero no creo que te defina tan bien como tus palabras.
BESOS.
P.D.: Este viernes hay que ir a la playa.
Sólo me ha faltado hablar de la cerveza checa pa que se te salten las lágrimas de la emoción
Kisses.
P.D. Síiiiiiiiiii, playitaaaaa.
Qué alegría de ver movimiento en tu blog, amor.
A mí me gustaría ir a ver el puente de Carlos y alrededores un día de estos, pero en mi caso será “el puente de Lore”.
Por cierto, yo creí que lo mejor de Praga era la absenta que trajísteis… Qué engañadita me tenías…
Besitos!!!