Sueños rotos
Sábado noche en mi nuevo hogar. Nos sobran los motivos y para cenar hay tarta de chocolate de dos tipos diferentes y mojitos, ¿se puede ser más feliz? Quizás sí, pero siempre me gusta guardar un huequito para mi vieja amiga la melancolía.
Llevo algún tiempo pensando que lo de escribir fue un sueño que explotó como una pompa de jabón. No escribo porque ni sirvo para escribir ni quiero hacerlo. No quiero plasmar mis pensamientos en palabras, quiero exhalarlos por mis poros y extenderlos por cada cosa que acaricio y que siento, quiero vivirlos más que compartirlos, quiero sangrarlos hasta quedar moribunda sobre ellos y necesitar reanimación. No me importa que nadie lea lo que cuento o lo que invento, quiero que unas pocas personas lo vean reflejado en mis pupilas como luz de luna llena en un estanque olvidado. Secreto. Inaccesible. Perdido.
Escribir. Un sueño roto como otro cualquiera. Como los del boulevard de Sabina o los del 12 de agosto. Sueños que escogimos con desesperada necesidad y se han ido sustituyendo con otros. Sueños que se rompen por accidente o a voluntad, rotos en mil pedazos o sólo con un desconchado que corta cuando los acariciamos.
Sueños. Amigos, amantes, enemigos.

Dale vida a los sueños que alimentan el alma,
no los confundas nunca con realidades vanas.
Y aunque tu mente sienta necesidad humana,
de conseguir las metas y de escalar montañas,
nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.
Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco,
no los dejes que mueran de hastío, poco a poco,
no les rompas las alas, que son de fantasía,
y déjalos que vuelen contigo en compañía.
Dale vida a tus sueños y, con ellos volando,
tocarás las estrellas y el viento, susurrando,
te contará secretos que para tí ha guardado
y sentirás el cuerpo con caricias, bañado,
del alma que despierta para estar a tu lado.
Dale vida a los sueños que tienes escondidos,
descubrirás que puedes vivir estos momentos con
los ojos abiertos y los miedos dormidos.
con los ojos cerrados y los sueños despierto.
Mario Benedetti
P.D. Te quiero mucho, guapa
¿Y qué pasa cuando no consigues soñar? Aunque lo intentes con todas tus fuerzas…
Si lo ha dicho Benedetti, es que es verdad
Sabes perfectamente que escribir es algo que se te da muy bien. Yo lo sé porque te he sufrido en tus crisis escritoras, y sé que incluso en esos instantes tus escritos apisonaban sin piedad cualquier burdo intento de relato mío. Y a mí me han dicho que a ver cuándo escribo un libro, así que…
También sabes que no vas a dejar de escribir. De hecho, igual que pasa con esta entrada, aunque lleves tiempo sin escribir, hay una fuerza latente que va creciendo hasta que no puedes hacer otra cosa que no sea vomitar tu interior en forma de palabras. A veces, te fuerzas a ello y lo que sale te parece un enorme montón de mierda (aunque no lo sea), pero te fuerces o no, siempre notas esa pequeña satisfacción en tu interior mientras las palabras se van encadenando una tras otra, rellenando la tabula rasa que en ese momento tengas delante. No vas a dejar de escribir. Si no, me preocuparía, y me preocuparías