Mi nueva yo
Mi nueva yo se diferencia de mi vieja yo en que ha perdido por completo el juicio. Tanto en sentido literal como metafórico. En el metafórico hay quien opina que ya antes carecía de él, y que, si acaso, es ahora que lo tengo. Pero esa historia de mi locura la dejo para otra ocasión.
En el otro sentido, en el más literal o menos metafórico, se trata de mis muelas del juicio que ya no están conmigo. Una mezcla de liberación y nostalgia acompaña a la nueva yo que recorre con la lengua los huecos que han dejado. Ellas, que llevaban conmigo tantos años, tantas alegrías y tristezas. Ellas que fueron testigos de mis primeros besos, de mis primeras palabras de amor, de las primeras mentiras que dije y de todas las verdades que callé. Ellas, que en cada época de exámenes, de preocupaciones o estrés, aprovechaban para empujar, como compartiendo mi dolor, o como equilibrando el malestar físico con las dolencias del alma. Aprovecho para recordar su primera aparición en mi blog, en noviembre de 2005.
Ya sin juicio sólo falta que las heridas cicatricen. Las literales. Porque las metafóricas me las estoy curando a base de enloquecer de amor. Todo encaja. Adiós, chicas, no os olvidaré.
