Annie

Post-peluquería

Ir a la peluquería resulta siempre una aventura sorprendente, en la cual una redescubre su propio potencial (bien sea para agradar o asustar) y rescata de lo más profundo instintos dormidos. Podría abordar el tema del concepto ‘cortar las puntas’, que aún no ha alcanzado un significado estandar para la mayoría de los peluqueros, viniendo éste a abarcar desde el medio cochino milímetro, hasta palmo o más si la longitud del cabello lo permite. En fin. Resumiendo, hoy he ido a la pelu. Estaba yo preparada a soltarle la famosa ’sólo las puntas’ a mi peluquero, un guapo argentino que me tocaba el pelo como si fuese lo más sexy que hubiese visto en la vida, cuando él, en vez de preguntar qué iba a hacerme, ha dictaminado:

-Te voy a hacer algo modernito.

Y yo, que en ese momento sólo pensaba si me estaba llamando anticuada o vieja (que ya son 27) y temiendo que me dijese que con el nuevo look iba a parecer 20 años más joven, sólo he proferido un inaudible.

-Ajam.

El tipo, con una extraña sonrisa, ha empezado a pegar tijeretazos a diestro o siniestro como Johny Depp en ‘Eduardo Manostijeras’ y yo agarrada a la silla intentando no respirar para que no me hiciese ningún trasquilón no previsto (que bastante tenía con los que veía que me estaba haciendo a propósito). “Tranquila, el pelo crece”, y he fijado mi mirada en la del argentino reflejada en el espejo mientras le mostraba una sonrisa de ‘no te tengo miedo’. Entonces él ha mostrado una sonrisa de ‘me lo vas a tener’ y ha dicho:

-Ahora el flequillo, lo más divertido.

Terror. Ojos como platos.

-Ajam.

Con una concentración de cirujano ha realizado unos creativos trasquilones en la parte del flequillo, la menos disimulable del conjunto. “Tranquila, el pelo crece”. Suspiro mientras él seca el resultado.

-¿Ves? Parecés otra.

Y tanto. Juzguen ustedes mismos.

Post Pelu

22 Abril 2008 Publicado por divannie | Gente con clase | | 5 comentarios